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Jose Manuel López Nicolás (Scientia): “He ido a charlas en las que me han felicitado por sacar algunos temas a la luz, pero me dicen que ellos nunca se habrían atrevido.”

   Ha sido, según el portal bitacoras.com, el mejor bloguero de ciencia de habla hispana de todo el 2013. En 2012 quedó finalista en el mismo certamen, este año pasado se llevó el premio en el bolsillo. A los que nos gusta algo la ciencia pero a veces vemos a los científicos como unos locos chiflados que hablan un idioma del futuro nos gusta Scientia porque solemos entender lo que allí se escribe. Casi siempre. Jose Manuel López Nicolás (Murcia, 1970) está detrás de ese blog, Scientia, desde hace casi 3 años. En ese espacio digital no juega precisamente con las cosas del comer, y sí habla mucho de alimentación y ciencia. Ha publicado en ese tiempo más de 315 posts. Es Doctor en ciencias Químicas por la Universidad de Murcia, en la que trabaja como profesor e investigador. Y divulga en sus ratos libres, “como compromiso con la sociedad, que es la que me paga de su bolsillo”, reconoce antes de empezar la entrevista. Leerán que no tiene pelos en la lengua, y creo que durante la larga charla que mantenemos en una de las salas del museo de la ciencia y el agua se controla y se esfuerza para no soltar más que un taco. Se le nota muy cabreado cuando hablamos, sobre todo, de recortes en educación y ciencia. Por eso la grabadora que pongo sobre la mesa le importa poco. Habla tal cual. Con el escenario para la entrevista ya montado le digo que esto va a parecer unas “conversaciones Sabadell”. Y ríe. Es también presidente de la Asociación de Divulgación Científica de la Región de Murcia (ADCMurcia) y escribe en otros portales como Naukas o Journal of Feelsynapsis. No para quieto, robándole tiempo a la familia. Cada vez que quiere puntualizar o destacar algo de lo que está diciendo durante la entrevista se aproxima a ti, como comiéndote terreno en el cara a cara. No lo dice alto pero sí muy claro, con algún aspaviento, y acto seguido se recompone en su sitio. Hace pausas continuamente para reordenar su discurso y asegurar, entre otras cosas, que en esto de la alimentación hay mucha falacia y mucho gurú interesado. Pero empezamos hablando de su blog…

– ¿En qué ayuda un blog como Scientia en la divulgación científica y, sobre todo, cuáles son las ventajas e inconvenientes de este medio frente a las publicaciones científicas especializadas? 

Creo que no se puede establecer una competición entre ambas. Ni muchísimo menos. Las publicaciones en el blog nunca van a sustituir a las publicaciones científicas, son un complemento. Realmente de lo que se trata es de trasladar al blog todo aquello que se publica en esas revistas científicas, todo aquello que se publica con un lenguaje muy complejo, accesible a poca gente. Pero esto es normal en ciencia. Cuando alguien hace una investigación y ofrece una serie de resultados lo más normal es que quiera traducirlos en una publicación científica, lo que pasa es que esto llega a muy poca gente. El lenguaje es enrevesado y complejo, pero es que debe ser así. Por eso se trata de, por una parte, adaptar al blog esos resultados con un lenguaje que la gente pueda entender más fácilmente, pero además de eso, y aún más importante, es hablar de ciencia, que la ciencia esté en la calle. Que no exista esa barrera entre la sociedad y el investigador. Y eso es lo más importante de los blogs de divulgación científica. De ahí que el lenguaje del blog deba ser ameno, entendible. Me preguntan mucho últimamente sobre qué es mejor, si el blog o la revista científica, pero ese planteamiento es erróneo porque no hay uno ni mejor ni peor, son diferentes y complementarios. El blog siempre debe actuar como complemento de las revistas especializadas. De hecho, si tuviéramos que elegir elegiríamos la revista científica porque es la forma de generar ciencia y conocimiento.

Entrevista con SCIENTIA 3

– Pero el peligro de los blogs de divulgación científica, como con los blogs de periodismo o cualquier otra temática,  es que ocurre que es un coladero de gente no profesional que habla de un tema concreto del que puede no ser realmente conocedor y que tiene un conocimiento vago. Así, se da la circunstancia de que hay disponible más contenido que nunca pero también mucho más ruido, quizá haya menos publicaciones de calidad.

Por supuesto. Puede pasar, y está pasando. [Hace una pausa] Y es complicado controlar eso. La única forma de saber si un blog es de calidad o no es estar continuamente leyendo blogs diferentes, hacer una selección natural de aquellos que te interesan. Así compruebas cómo argumentan unos y otros, cómo comparten ideas similares, cómo dan sus fuentes que son fidedignas. No vale que tú digas que tal contenido lo has leído en una web y eso por sí solo sirva de fuente. ¿Lo que tú estás contando tiene el respaldo científico, está publicado en una revista de investigación? ¿Estás citando esas fuentes? Si no es así, no me vale. Es fundamental conocer las fuentes. Pero claro que se están colando en la blogosfera malos contenidos. Y es peligroso. Pero el lector habitual, no el esporádico que entra un día y no vuelve, se da cuenta de eso. Ese peligro no lo tienen, sin embargo, las publicaciones científicas. Ahí en líneas generales todo está muy controlado y debe pasar una serie de filtros de editores, revisores… y al final de un proceso ese contenido se publica, o no se publica porque no tiene entidad suficiente.

– Entra también en juego la capacidad del lector para saber diferenciar qué contenido es válido y cuál no… 

Claro. Exactamente. También el lector tiene su parte de responsabilidad y debe saber poner en cuarentena ciertos contenidos que pueden ser de dudosa fiabilidad.

“Estamos perdiendo la mejor generación

de científicos de este país.”

– La divulgación de la ciencia es una tarea compleja porque, a menudo, la temática no es sencilla y sí complicada de entender. Algunos expertos en ciencia, además, pueden tener carencias comunicativas y no saber explicar sus resultados. Si a eso sumamos también que nuestro grado de comprensión lectora, según el último informe PISA, está 8 puntos por debajo de la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ese combo puede resultar complicado de superar para alguien que tenga como reto poner la ciencia en la calle… 

La fórmula mágica no existe, ni muchísimo menos. Cada uno tendrá su propio estilo, y utilizará sus propias herramientas. En mi caso es cierto que hay algo que influye muchísimo, y es que trato temas muy cercanos. Yo no hablo de física cuántica, ni de geología de la tierra del no sé qué… Yo te hablo del actimel, de un producto de cosmética conocido, de un producto alimenticio o introduzco una historia del señor de los anillos en las publicaciones. El hablar de cosas que están en el día a día de cada persona ha influido muchísimo. Pero no hay que criticar al investigador que divulgue con otro lenguaje.

Entrevista SCIENTIA

– ¿Todo científico debe tener capacidad para divulgar?

Hay de todo. Hay a quien no le gusta divulgar, o a quien no le interesa por x motivos, por ejemplo: que no se le reconozca curricularmente o que no les atraiga. No conozco ningún científico que no tenga capacidad para divulgar los resultados de la investigación o de los experimentos que ha realizado. Pero últimamente escucho mucho que algunos llaman ignorantes a quien no le gusta la ciencia o no le atrae. Y eso es un error. [Hace otra pausa] Pero no te digo el que no sepa de ciencia, sino el que no le atraiga la ciencia. ¿Qué pasa que si no te gusta la ciencia eres un ignorante? No. Claro que no. Te pueden gustar otras cosas. No hay que culpar ni señalar con el dedo a quien no le gusta la ciencia. Igual que dentro de la comunidad científica no hay que señalar a quien no divulga. Eso sí, si el sistema cambiara seguro que conocerías a mucha más gente que divulgara. Digamos las cosas claras. En la Universidad, por ejemplo, tú tienes un baremo para poder promocionarte e ir subiendo en el escalafón. Y en ese baremo la divulgación no cuenta absolutamente nada. Te cuenta 0. Entonces, ¿qué le pides a los investigadores? ¿Que divulguen la ciencia? Tú lo que les pides es que publiquen en revistas científicas, que eso sí te da puntos. Yo, normalmente, después de publicar lo que hago es un post, pero eso me quita tiempo, a su vez, para seguir investigando… Y, realmente, lo que me da puntos es seguir investigando y publicar, no divulgar en un blog. Entonces, ¿puedes criticar a quien no divulga? No, puedes criticar cómo está montado el sistema, que no valora esa divulgación.

“Es verdad, en contra de lo que dicen muchos divulgadores, que Punset ha logrado una cosa: que se hable de ciencia.”

– Y dentro de la divulgación hay quien llama más y quien llama menos la atención, o quien tiene más o menos tirón. En su caso, no sé qué opinión tiene de la función que, en este caso, lleva a cabo Eduard Punset

Hay una cosa que piensa casi toda España y que no es cierta: Punset no es un científico. Él tampoco dice que lo sea. Pero él divulga la ciencia, a su estilo. Yo estoy absolutamente en contra de muchas de las cosas que dice, es más, creo que ni él mismo se las cree. Él ha adaptado su personaje. Hace un papel como si estuviera haciendo teatro todo el rato. Pero también es verdad, en contra de lo que dicen muchos divulgadores científicos, que Punset ha logrado una cosa: su mensaje no es el más correcto ni muchas veces el más científico, pero ha conseguido que se hable de ciencia. Y eso está bien. Si nos ponemos estrictos, se equivoca en muchísimas cosas. Pero yo reconozco el valor de lo que ha hecho: mucha gente que antes no se acercaba a la ciencia ahora ve el programa Redes, o lee su blog. Entonces lo que te decía anteriormente de conseguir poner la ciencia en la calle, Punset lo ha conseguido. Otra cosa es que entremos en lo que está diciendo, que muchas veces falla. No estoy en absoluto de acuerdo con lo que intenta transmitir con los anuncios publicitarios que hace de algunos productos. Y no creo que se equivoque, él sabe perfectamente lo que está haciendo. Hay que aplaudirle que llegue a mucha gente, que haya popularizado la ciencia, pero en el mensaje científico muchas veces tiene fallos graves y eso es lo que yo critico.

– Desde el terreno, por un lado por tu condición de profesor de ciencias en una Universidad pública, y por otro, por tu trabajo como divulgador, ¿crees que hemos investigado por encima de nuestras posibilidades?. ¿Está en peligro de extinción la función investigadora?

No creo que hayamos investigado por encima de nuestras posibilidades, ni muchísimo menos. Podríamos haber investigado mejor, o mejor dicho, con un nivel más óptimo de utilización de recursos. Ahora bien, eso no significa que hayamos investigado por encima de nuestras posibilidades. Yo creo que las medidas que se están tomando son muy graves. Y en algunos casos creo que van a ser irreversibles. Siempre pongo el mismo ejemplo: tú tienes un coche parado un tiempo y luego lo arrancas y funciona perfectamente. La ciencia no funciona así. Si tu tienes parado un sistema durante mucho tiempo lo primero es que todos te van a pasar y tú te quedas en el furgón de cola, y lo segundo es que cuesta muchísimo volver a arrancarlo. Muchas de las cosas que estamos viendo en el terreno de la ciencia y la Universidad tienen consecuencias irreversibles. No me gusta hablar de futuro, por eso te digo que ya están siendo irreversibles. No es que vayan a serlo, es que ya lo son. Me hace mucha gracia también cuando alguien habla a la ligera de que lo mejor es irse al extranjero a investigar. Bueno, vamos a ver, ¿esto cómo se hace?. Antes existían una serie de programas de movilidad para poder irte a investigar con un contrato, con una beca. Donde antes había 10 becas, ahora solo hay 1. Entonces no es tan fácil eso de irse al extranjero, hay que pagarse una serie de cosas. Se está perdiendo una generación de científicos muy importante en este país, quizá la mejor preparada de nuestra historia. Esa se está perdiendo. Y luego, ¿recuperable? ¿cómo? No, esa generación de científicos está ya perdida. Hace poco escuchaba en la Universidad una charla de Antonio Muñoz Molina, que decía que “durante siglos en este país a los políticos les ha interesado muy poco la educación, la cultura y el conocimiento de la sociedad.” Pero no porque no les importe, sino porque les interesa que no estemos preparados para que no se vean ciertas deficiencias. Yo no sé si llegaría a tal extremo, pero creo que estaría muy cerca de esa afirmación. España cada vez está más en el furgón de cola, se está yendo hacia abajo en los escalafones internacionales. ¿Y eso qué? En los foros internacionales y en las mejores revistas científicas del mundo se está abordando la problemática y lo que está ocurriendo con la ciencia en nuestro país. No hablan de lo que ocurre con la ciencia en otros países, critican la falta de sentido en las medidas que se están tomando en el terreno de la ciencia en España. Y si nos critican en esos espacios será por algo.

“La ciencia no da votos.”

“A todos los niveles el sistema está fracasando.”

“¿Estamos todos en igualdad de condiciones para estudiar? Para nada.”

– Recuerdo cuando arrancó la crisis allá por 2009 que el I+D+i era la solución a todos nuestros problemas. Debía ser el nuevo motor de desarrollo de la economía. Dos años después, en 2011, me marcó mucho una frase que le leí al anterior consejero murciano de Educación y Empleo, Constantino Sotoca, que en una entrevista decía: “hay que apostar un poco más por los ciclos de ‘mono azul’ y menos por los de ‘bata blanca'”. No parece que de esa frase se pueda extraer una lectura muy en clave I+D+i… 

Está muy clara la frase. Pero cuando arrancó la crisis es cierto que todos, de boquilla, decían que había que apostar por la I+D+i. Pero a la hora de la verdad a ver ¿dónde están las bases, dónde están los convenios, las becas para hacer la tesis, dónde está el dinero que se ha aportado?. Creo que la sociedad no se da cuenta del daño tan profundo que se está provocando a la ciencia. Y no solo en ciencia, también en cultura. Y en educación, sobre todo en educación. La cantidad de chavales que están dejando los centros educativos porque no tienen dinero para poder pagar las tasas es enorme. Donde antes había 10 becas ahora hay 1. [Hace otra pausa] ¿Estamos todos en igualdad de condiciones para estudiar? Para nada. No, ni muchísimo menos.

– En tu blog hablas de un caso concreto en ese sentido. 

No era un caso concreto. Era un caso de varios chicos, que decidí contar como un caso solo. Tardé en escribirlo diez minutos. Estaba muy cabreado.

– Ese post, que es el más leído del blog y en su día tuvo un enorme impacto en la blogosfera y en redes sociales, cuenta una historia muy dura… 

Sí, pero no es una historia aislada. Es más, a la semana de escribir ese post empezamos a conocer muchos más casos de todas las Universidades de España. Pudimos leer listas de alumnos matriculados en distintas facultades que, por no poder pagar, se habían tenido que dejar los estudios. Y era tremendo. La historia de ese post estaba contada con rabia, y desde dentro de la propia Universidad. Escrita por un profesor universitario. Eso fue quizá lo más significativo. Hay veces cuando leemos textos que pensamos, ¿quién estará detrás de esto, qué querrá conseguir? Yo, a nivel particular, qué tenía que ganar o perder ahí. Nada. Por eso creo que a todos los niveles el sistema está fracasando.

Entrevista con SCIENTIA 2

– Cambiando de tema, ¿por qué es la iniciativa pública la que debe impulsar las investigaciones científicas?. ¿Qué riesgos hay al dejar la investigación en manos de la inversión privada?

Muchísimos. Nunca se debe dejar exclusivamente en manos de la inversión privada la investigación. Es un error tremendo querer, como he escuchado señalar algunas veces a algunos políticos, que la investigación genere unos resultados inmediatos que se traduzcan en un rendimiento económico. La base de la investigación es generar conocimiento. Si ese conocimiento luego sirve para generar riqueza perfecto, mucho mejor. Pero si no, no pasa nada. Ha generado conocimiento. Es más, puede ser que ese conocimiento no se traduzca inmediatamente en un rendimiento económico pero lo haga a lo mejor en un plazo de 30 años. La empresa privada, sin embargo, no funciona así. Y lo entiendo, no se puede criticar. La investigación privada quiere obtener unos beneficios económicos. Y es lo más normal del mundo, no es una ONG. Por eso, si como tu dices, dejamos exclusivamente en manos de la iniciativa privada esas investigaciones lo que pasaría es que podríamos resolver cuestiones muy puntuales que afectan a la gente. Y eso no puede ser.

– De algún modo, parece que lo que no le interesa política y popularmente a un Gobierno es invertir en investigación porque no se ven los resultados en el corto plazo. No es rentable para las siguientes elecciones porque en 4 años es muy probable que no se aprecien los logros obtenidos… 

Sí, yo pienso eso. La ciencia no da votos, para nada. La comunidad científica no es una comunidad que arrastre a la población. Entonces, ¿realmente el político de turno piensa en la ciencia como un motor para generar conocimiento?. No, para nada. Buscan, salvo honrosas excepciones, hacer algo con un coste y ver qué rendimiento político van a lograr. Y la ciencia no es un nicho de votos, ni mucho menos.

“Vende más asustar que contar la verdad. Pero el científico

no tiene que caer en eso, no tiene que ser equidistante.”

– De hecho, el 19 de diciembre de 2013 todos los grupos políticos presentes en el Congreso de los Diputados, salvo el PP (que es el partido que sustenta al Gobierno) y UPN, firmaban un acuerdo que pretendía dar respaldo público a la ciencia y, sobre todo, considerar la investigación como un eje prioritario para el crecimiento de nuestro país. Y sorprende precisamente eso: que ese acuerdo impulsado por el colectivo científico ‘Carta por la Ciencia‘ no lo firme el partido del Gobierno y sí el resto de los parlamentarios. 

Sinceramente, eso me da pena. Me cabrea, pero sobre todo me da pena. Fue muy parecido a lo que ocurrió con la reforma educativa. Ves que una Ley como la de educación, con la importancia que ésta tiene, la mitad del Hemiciclo vota en contra. Eso es triste. Hay cosas que tienen que estar por encima de los intereses políticos de unos y otros. Y yo creo que la educación y la ciencia son claros ejemplos. Y lo que está ocurriendo ahora mismo con esos dos casos ha demostrado que los partidos políticos no están a la altura.

– Y ya para concluir, dos cuestiones puramente alimentarias de las que eres un especialista. Poco después de que comentaras algunas cuestiones sobre este documental, te leía en un tuit lo siguiente: “En España no paramos de hablar de las bondades de la dieta mediterránea, pero a la hora de la verdad nadie la sigue.” Creo que es muy acertada esa afirmación, pero ¿desde el punto de vista científico son totalmente ciertos esos beneficios para la salud?

No paramos de llenarnos la boca para hablar de la dieta mediterránea, y habría mucho que matizar. Pero pasan dos cosas: una, la sigue poca gente. ¿Por qué si no en Murcia tenemos unas tasas de obesidad infantil por encima de la media española?. ¿No decimos que somos los mejores comiendo y que tenemos de todo?. Y realmente tenemos de todo, pero no lo usamos. Por otra parte, está la segunda cuestión: ¿la dieta mediterránea tiene cosas matizables?. Sí. Y la pirámide alimentaria de la que se ha hablado siempre creo que sería el momento de modificarla. Un ejemplo, el vino. Siempre se nos dice que hay que tomarlo porque es bueno. Pero, ¿el vino es bueno por qué? Mira no, no es bueno. Lleva alcohol, y el alcohol no es bueno. Y esa aportación que hace el vino la puedes conseguir de otras formas. Y el vino forma parte de la dieta mediterránea. Por eso digo que hay cosas que se pueden matizar. Con todo, al margen de esas cuestiones matizables, la realidad es que nadie la sigue. Hay una estadística que refleja cómo España está retrocediendo en el seguimiento de la dieta mediterránea. Hay mucha falacia en el campo de la alimentación, y muchas cosas que se dan por hechas y que no son así. En ese documental del que hablas yo no escuché hablar de las grandes mentiras de los alimentos funcionales, nadie lo decía. No se atrevieron a contar las estrategias que llevan a cabo Danone, Nestlé o Loreal.

– ¿Y cuál es la razón para que nadie hable de las estrategias de las grandes marcas? 

[Hace otra pausa] Que lo diga otro. Y esa ha sido, desde mi punto de vista (que está mal que yo lo diga), una de las claves del éxito del blog. Si tengo que hablar de Danone, hablo. Si tengo que decir algo sobre Hero, lo digo. Y soy consciente de lo que me estoy jugando ahí. Pero es que nadie se atreve a hablar de eso. He ido a muchas charlas en las que me han felicitado por sacar algunos temas a la luz, pero me dicen que ellos nunca se habrían atrevido a sacarlos. Y lo sabían igual que yo. Ha habido veces que he contado cosas que han estado a punto de salir en las noticias de canales fuertes de televisión y no han salido a última hora. ¿Por qué? Porque esas marcas comerciales pagan mucho por publicidad. Y rápidamente te retiran los anuncios. Yo hago un poco de vocero. Fíjate, nunca digo: esto no sirve para nada. ¿Quién coño soy yo? Yo digo: mira aquí hay un informe de la Unión Europea o de quien sea, y aquí tienes el link para leerlo. A mucha gente no le interesa que salgan estos temas. Pero ves estos documentales y dices sí, esto sirve, pero le faltan muchas cosas.

– Y por último, ese tópico que culpa a la coca-cola de no ser buena para el organismo, ¿qué hay de cierto científicamente hablando?

Es cierto que la coca-cola, como los refrescos azucarados, consumidos en grandes cantidades son malos. Y las bebidas energéticas mucho peor. Claro que es malo. Ahora bien, he llegado a ver diagramas e infografías con lo que ocurre en tu organismo cuando te tomas un vaso de coca-cola, y hay cosas que no están demostradas científicamente. Yo no digo que sea mentira, pero nadie las ha demostrado.  Nadie ha mostrado un estudio ante la comunidad científica enseñando esas consecuencias. Hay muchísimos mitos y muchísimas leyendas en torno a eso, pero es sobre todo porque vende muchísimo asustar. Vende más asustar que contar la verdad. Pero el científico no tiene que caer en eso, no tiene que ser equidistante. Yo he criticado un producto de Mercadona y he alabado las propiedades de otro también de Mercadona

–** Fotografías de Pablo Pintado.

–** Mira más imágenes en Facebook.

–** Agradecimientos: Museo de la ciencia y el agua.

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Paco Nadal: “El viaje es un ejercicio de soledad”

  Paco Nadal (Murcia, 1960) llega a nuestra cita 10 minutos antes de la hora acordada, sabedor de que el retraso para un turista siempre es un mal compañero de viaje. Su trabajo es uno de los más envidiados en el ámbito periodístico: viaja por los cinco continentes, conoce culturas de todo tipo, habla con multitud de gente diferente, y después lo cuenta. Da igual dónde, pero lo cuenta: en su blog, en la cadena Ser, en el diario El País, en un documental televisivo o en cualquier otra publicación que contrate sus servicios. Lo importante es narrarlo, escribirlo. Y, ojo, le pagan por ello. Se gana la vida así. Mejor o peor, pero el periodismo de viajes le da de comer. Y eso a pesar de no ser periodista de carrera. No hizo los estudios oficiales, aunque sí los extraoficiales: la imprescindible escuela de la experiencia. Así, lleva más de 20 años comiendo y pagando sus impuestos con esto. Dos décadas en las que también le ha dado tiempo a publicar tres libros de narrativa: “El cuerno del elefante”, “Pedro Páramo ya no vive aquí” y “Si hoy es jueves, esto es Tombuctú”. Vive en Madrid pero confiesa que siempre que puede se escapa a Los Urrutias, donde aún residen su infancia y sus recuerdos. Nadal habla tan rápido que, en ciertos tramos de la entrevista, es difícil seguirlo. Lo hace, eso sí, dejando tras de sí una estela de pensamientos y reflexiones, igual que ese avión a reacción que dibuja en el aire una línea densa de humo blanco.

– La primera pregunta es casi obligada, y pura curiosidad. ¿Qué lleva a un licenciado en Química, de la rama de ciencias puras, a dar un giro en su vida y pasarse al bando de las letras para dedicarse a la escritura, al periodismo de viajes?

Surge un poco por casualidad y un poco por empecinamiento. Siempre había querido ser fotógrafo -o reportero, como se llamaba antes- pero circunstancias de la vida me pusieron en una facultad de Química. Terminé la carrera y empecé a trabajar en un negocio familiar para el que estaba destinado. Pero llegó un momento, cuando cumplí 30 años, que decidí que no estaba bien con la vida que llevaba o que ya había cumplido una parte, y que ahora debía vivir mi vida. Así que lo dejé, me fui a Madrid y tuve la suerte de conseguir una plaza en el máster de El País [Nota: el máster de periodismo que realiza el periódico]. Y eso fue lo que me recicló. 

–  ¿Qué se le ha perdido a un viajero en Groenlandia, una isla con el 85 por ciento de su superficie hecha hielo? [Nota: la entrevista se produce media hora antes de que Nadal ofrezca en el aula de cultura de la CAM una conferencia sobre sus dos viajes a Groenlandia

Siempre me han atraído los grandes espacios abiertos. Me gusta viajar, pero si me dan a escoger prefiero los desiertos más que las ciudades porque éstas me aturden, me agobian. Así que si me dejas elegir entre Nueva York y Groenlandia me voy mil veces a Groenlandia. Me gustan los desiertos, y todos no son de arena: están los desiertos blancos como ése, hay desiertos azules como el mar o están los desiertos de arena, que son los clásicos. Me gustan esos paisajes, explorar territorios, y me gusta el minimalismo que transmiten. Surgió la posibilidad de hacer la exploración junto a otros tres amigos de Murcia y, aunque ninguno tenía experiencia en expediciones de ese tipo (uno de ellos ni siquiera se había puesto unos esquís en su vida), me apunté. Exploramos una parte de Groenlandia en la que además nadie había estado antes; no porque fuera especialmente difícil ni nada por el estilo, simplemente porque Groenlandia es tan grande que todavía quedan zonas por explorar y a las que nadie ha llegado.

Paco Nadal

 –  Llevas años viajando por todo el mundo, recorriendo los cinco continentes, pero desde tu propia experiencia como un profesional que vive de los viajes que hace, ¿cómo ha evolucionado el fenómeno turístico en la última década? ¿Se ha socializado el hecho de viajar?

Todo ha cambiado con la llegada de Internet. Y, lógicamente, este mundo de la comunicación viajera también. Yo empecé siendo periodista de viajes hace 22 o 23 años y entonces el mundo profesional era muy distinto: se dividía en periódicos o en revistas de papel, se hacían fotos que tardabas 15 días en revelar y había una jerarquía a través de un medio de comunicación en el que tenías que entrar. Si tenías la suerte de entrar, bien, y si no, te quedabas fuera y no publicabas. La red lo ha cambiado todo: lo ha socializado, lo ha vulgarizado, lo ha empeorado, lo ha mejorado. El cambio ha sido 100% radical, eso da para otra conferencia entera. Antes volvías, revelabas las diapositivas y a los dos meses de tu regreso del viaje le pegabas un rollo a los amigos de cuatro carros de diapositivas;  ahora lo estás contando en directo. Ese viaje de Groenlandia lo fui contando en directo en mi blog gracias a un teléfono satélite. Ha cambiado completamente. ¿Para bien o para mal? Soy de los que jamás pensaré que cualquier tiempo pasado fue mejor; el tiempo mejor siempre es el presente que estamos viviendo, y aún mejor el futuro que está por venir. Hay que adaptarse. Yo como periodista me he adaptado: uso la tecnología, todas las herramientas a mi alcance para hacer lo que siempre me gustó que es contar historias. Antes lo hacía de una manera y ahora lo hago de otra.

“Quizá el pecado del viajero

moderno sea la prisa”

– ¿Pero el fenómeno “low cost” (bajo coste) ha contribuido a esa socialización de la actividad turística? ¿Ha permitido que gente que no podía viajar sí pueda ahora coger una maleta y largarse a hacer turismo?

Sin lugar a dudas. A ver, siempre la gente joven y con poco dinero ha viajado. Yo viajé desde que tenía 15 años y viajé a sitios lejísimos con muy poco dinero. Y se hacía inventándote otras cosas, por ejemplo haciendo autostop, viajando con más tiempo, cogías un tren o un autobús para viajar. Yo he llegado a ir a Noruega en autobús, tardé un mes en ir y volver. Ahora vas y con 50 euros, con suerte, pillas una tarifa barata. Todos estos cambios han venido a socializar y a popularizar el viaje, y eso es bueno. Yo creo que la gran diferencia es que ahora se viaja con mucha más prisa, eso va in crescendo. Ese es quizá el pecado del viajero moderno, la prisa. Somos capaces de irnos a Sudamérica o a Vietnam una semana. Es una locura. Pero bueno, al final es una opción personal, ir acelerado o echar el freno depende de cada uno.

–  Intuyo que pocas cosas o quizá ninguna te servirían de excusa para, llegado un día determinado, dejar de viajar. Pero quizá, ¿una de esas cosas por las que alguien como tú podría llegar a plantearse esa cuestión sería dejar a un lado el trámite del aeropuerto? ¿Se han convertido las terminales en espacios incómodos, en lugares en los que desde que entras te sientes sospechoso?

El otro día escribía un post en el blog en el que señalaba 10 razones por las que algún día dejaría de viajar, aunque he de confesarte que por ninguna de las 10 dejaría de hacerlo. Pero es verdad que una de ellas podría ser la incomodidad de los aeropuertos. Antes llegabas y te trataban de Don, porque eras un Señor o una Señora. Era un medio de transporte de una clase. No digo de una clase social, sino de una clase de atención al público. Eso también se ha socializado, se ha vulgarizado y se ha hecho incómodo a más no poder. Desde luego si algún día dejo de viajar, que no lo dejaré jamás, será por la incomodidad de coger un avión. Ahora mismo ir a un aeropuerto es sentirte sospechoso, medio te desnudan, todo está prohibido: que si los líquidos, que si llevar más de dos bultos, y eso es incomodísimo. Las “low cost” las uso lo justo. Las odio por un lado porque han vulgarizado el trato que te dan. El resto de compañías han tenido que adaptarse y rebajarse para competir con ellas y no saben hacerlo, y lo único que han sabido es dar peor servicio. Pero no han mejorado nada. Y por otro lado, a esas mismas “low cost” les agradezco que gente con poco dinero pueda viajar ahora. También es cierto que es erróneo. Eso está supra valorado: puede viajar barato el que puede coger un avión un martes a las 7 de la mañana. Tú intenta irte con una compañía “low cost” en un puente a Londres; te cuesta lo mismo que con una compañía regular. Hemos endiosado demasiado a las “low cost”. Con ellas se puede viajar muy barato si vas a contracorriente, es decir, si no tienes horarios o no llevas mucho equipaje. Pero si intentas viajar con esas mismas compañías cuando el 80% de la población puede viajar, que suele ser en temporada alta, los precios son los mismos.

–  Le escuché decir en radio que un año llegó a calcular que había pasado 230 días fuera de casa, alejado de la familia. Pero para aquellos a los que nos queda muy lejos esa realidad que supone estar viajando prácticamente cada semana a un sitio distinto, ¿cómo es despertar en lugares tan diferentes con tanta frecuencia? ¿Llega a afectar en lo personal y, sobre todo, en lo familiar?

En lo familiar, por supuesto. O tienes alguien, una pareja, que te siga el juego y que te entienda o es imposible tener una vida normal. Yo no tengo hijos porque no he querido tenerlos, porque no podría ni verlos crecer. O tendría que cambiar de vida, y no he querido. Pero a mí no me afecta porque me encanta. Adoro vivir en un hotel y estar hoy aquí, mañana allí. Este mes, por ejemplo, llevo 3 semanas en casa y ya estoy que me subo por las paredes. Menos mal que la que viene me voy a Colombia, porque un mes seguido en casa ya me suena muy raro. A mí me gusta, pero porque me sale de dentro, no tengo que forzarlo. Si no te sale es una vida durísima. Yo odio la rutina. Toda mi vida he huido de esa rutina y he conseguido hacer que en mi vida cada día sea distinto. Pero es cierto que hay gente que necesita de esas rutinas: saber dónde va a dormir, dónde están sus hijos, dónde va a estar mañana o qué va a hacer en sus vacaciones. Y yo esa necesidad también la entiendo y la valoro, y jamás lo criticaré porque cada uno debe elegir el estilo de vida que se amolde a sus necesidades. Para mí, sin embargo, viajar es placentero.  Es cierto que hay veces que amaneces y te preguntas dónde estás, o qué tenías que hacer ese día. Quizá el único pero es que como profesional de los viajes, de la comunicación viajera, llega un momento en que te insensibilizas, es decir, te haces más exigente, demasiado crítico, porque has visto tantas cosas y tienes tantos elementos para valorar que te haces muy crítico. Hay quien me ha dicho: “como has visto tantas cosas ya nada te gusta”. Y no es que nada me guste, es que tienes en tu mano más elementos de juicio porque has visto muchos pueblos con encanto, muchas playas paradisíacas, muchas palmeras. Esa capacidad de emoción que tenías en los primeros viajes, eso sí se pierde, pero es normal. Es como el amor; la pasión del amor dura unos meses o un año, pero no puede durar 25 años, y luego eso se cambia por otras sensaciones que no son las mismas pero sí son igual de placenteras.

“No hay peor paleto que aquel que dice:

como aquí, no se vive en ningún sitio”

– Te dedicas al periodismo y, en concreto, a una rama muy específica que es el periodismo de viajes. Del estado de la profesión periodística, en general, mejor no hablamos porque no habría paño suficiente para secar tanta lágrima; pero en cuanto a esas publicaciones específicas de turismo y viajes, ¿también han sufrido del mismo modo las consecuencias de la crisis económica?

Absolutamente. Ha pasado un tsunami por encima de ellas. Yo antes trabajaba con una docena de revistas y suplementos, y de todos ellos quedan uno o dos. Eso ha desaparecido. Lo único, digamos bueno, es que sigue existiendo necesidad de información viajera. La gente sigue viajando. Es más, ahora se busca más información viajera y hay más posibilidades. Entonces lo que hemos tenido que hacer los periodistas de este ramo ha sido adaptarnos a las nuevas formas que tiene la gente de buscar la información. Nosotros ahora somos prescriptores, una palabra horrorosa, somos contadores de historias, narramos nuestras experiencias; por tanto, lo que tienes que hacer es ver que si antes la gente buscaba esa información en una guía impresa en una librería y ahora la ve en un Iphone, tienes que saber encauzar tu trabajo y dárselo ahí. Es decir, no se ha perdido la necesidad de información acerca de lugares en donde se puede dormir, comer o viajar. Lo que sí ha cambiado es la forma como se busca. Y si tú como profesional no sabes dar ese servicio desapareces. Y desapareces también como periodista de viajes.

– Viajas con mucha frecuencia y eso te ofrece la posibilidad de mirar desde fuera y en perspectiva la situación de nuestro país, sobre todo charlando con gente extranjera y que seguramente lee acerca de lo que está pasando en España. ¿Cómo nos ven, hoy por hoy, desde fuera? ¿Ha cambiado radicalmente eso que, oficial y políticamente, se llama ahora marca España?

Curiosamente ha cambiado bastante. Hace 10 o 15 años éramos los simpáticos y los cachondos de Europa; los que habíamos conseguido salir del arroyo y de una dictadura, y todo se veía bien. Y de repente en 5 años, sobre todo en algunos países centroeuropeos, ha calado la idea de que aquí somos una panda de vagos que vivimos de lo que nos manda Alemania. Y por desgracia esa es la imagen que se tiene ahora mismo de nosotros sobre todo en el centro y norte de Europa: que ellos ponen el dinero y nosotros nos lo gastamos. Eso en cuanto a Europa. En el resto, en Latinoamérica o Asia, por ejemplo, la percepción sigue siendo la misma. La imagen de la crisis, del parón, del frenazo, no ha llegado tanto allí. Tampoco la pagan ellos, como les pasa a los alemanes o a los daneses que están cabreados con nosotros por eso. Pero bueno, seguimos estando ahí: un país intermedio que no es potencia pero que tampoco está abajo, que somos alegres y simpáticos. Esa imagen se sigue manteniendo así, salvo en buena parte de Europa, donde la percepción de eso que se llama marca España ha cambiado.

Paco Nadal 2

– Dices que acostumbras a viajar solo porque te atrae la soledad del viajero. Sin embargo, hay mucha gente en nuestro país que todavía hoy sigue viendo extraño precisamente eso: viajar solo. Quizá porque se entiende el turismo o el viaje como una actividad grupal, en la que si no compartes la experiencia parece que te falta algo…

Esto pasa sobre todo en España, que hemos sido poco dados a viajar, y mucho menos hacerlo solos. Generaciones que no han salido solas porque no hablaban idiomas y además éramos un país atrasado. Mientras, los jóvenes centroeuropeos, australianos o americanos desde que acabara la segunda guerra mundial empezaron a viajar solos por ahí. Aquí, sin embargo, ha costado más. Yo creo que el viaje es un ejercicio de soledad, si quieres que sea un verdadero viaje. No quiere decir que vayas siempre solo, pero sí tiene que haber una fuerte introspección. Si vas en un grupo, envuelto en ese grupo y solo atendiendo a ese grupo no te enteras de lo que te rodea. Es como si vas al teatro con orejeras, estás viendo solo la mitad del espectáculo. El gran viaje es ese viaje de introspección, ya no digo tanto en solitario como en una situación de vida interior. Por eso a mí siempre me ha gustado viajar solo. También que por mi trabajo tengo que hacerlo así, porque hay veces que tengo que ir a Etiopía, a Nueva York, o a las Chimbambas, y tengo que ir solo porque me lo encarga una revista o una televisión. También la falta de presupuesto hace que donde antes se iban cinco para hacer una producción de televisión ahora me voy yo solo. Y a lo sumo vamos dos. Pero siempre me ha gustado viajar solo o con poca gente. Además, si hay una actividad humana complicada para las relaciones esa actividad es el viaje. En el viaje sale lo peor de cada uno. Son 24 horas de tensión fuera de tu entorno, en un entorno agresivo porque, aunque estés en una playa paradisíaca del Caribe siempre habrá mosquitos o te pueden robar, circunstancias que te hacen estar en perpetua tensión, y eso genera un contexto capaz de sacar lo peor que hay en ti. Si no viajas con alguien que sepa que te entiende, mejor ir tú solo. Nunca el dicho “más vale solo que mal acompañado” se pudo aplicar mejor a una situación como es la del viaje.

“Hay mucha gente que viaja

simplemente porque es esnob”

– Escribía Dean MacCanell en su libro ‘El turista’ lo siguiente: “El momento en que se manifiesta el ‘tienes que ver esto’ o ‘prueba esto’ o ‘siente esto’ es el que da origen a la relación turística; que también es la base de un cierto tipo de solidaridad humana.” Hacer turismo, viajar, ¿se debe ver como una actividad con un fuerte componente social y pedagógico?

No solo pedagógica, también económica para muchos pueblos. Hay pueblos, regiones y países que si no fuera por el turismo estarían muertos de hambre o se habrían ido todos de allí. El turismo mal llevado o no controlado destruye culturas, pero bien gestionado es la única fuente de ingresos ya para muchas regiones del mundo. Se ha acabado la pesca, la agricultura, las formas de vida tradicionales, y a veces el turismo es lo único. Eso en cuanto a quien recibe turismo. Pero en cuanto a quienes van, si tú vas con un espíritu abierto y tolerante, es decir, si quieres que el viaje te cambie, efectivamente viajar te hace más tolerante. Lo que pasa es que hay mucha gente que viaja con el corazón cerrado y en realidad esa apertura le importa un bledo; viaja porque es snob. Pero si tú sales de viaje verdaderamente como una esponja, con la mentalidad y el corazón abiertos, sí te hace mucho: te enseña que hay muchos mundos, que todos son válidos y que cada uno de ellos es, para cada persona, lo mejor y lo más importante que existe. Que existen religiones, culturas, formas diferentes de entender la vida. Y sobre todo: que todas son dignas de tener en cuenta como la tuya propia. No hay peor paleto ni peor cazurro ni peor frase que la que dice: “es que como aquí (ponle aquí Murcia, Madrid o España) no se vive en ningún sitio.” Y curiosamente quien lo dice no ha salido a ver ningún otro sitio, entonces ¿cómo sabes tú que aquí se vive mejor? Hay que salir, ver, comparar, y luego quedarte con lo que quieras. Yo viajo por muchos sitios y he visto lugares paradisíacos que muchos ojos no verán en su vida y, sin embargo, cuando tengo un rato libre me gusta venirme a Los Urrutias, al mar Menor, porque es mi sitio de referencia, donde está mi infancia, mi familia, y me siento bien allí. Pero he podido ver y comparar, y por eso aprecio mejor aquello.

–** Fotografías de Pablo Pintado.

Agradecimientos:

Aula cultura CAM Murcia.

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Muerdo: “Se puede trabajar al margen de la industria”

    Paskual Kantero (Molina de Segura, 1988) es un buen anfitrión. Nos recibe en su casa de la Ribera de Molina y, casi sin haber entrado por la puerta, ya nos está ofreciendo un té, una cerveza o un vaso de agua. Pero, esta vez, seremos abstemios. Le pedimos, eso sí, una buena ubicación en la terraza en la que vamos a hacer la entrevista para que el fotógrafo no tenga contraluz. “No hay problema”, nos dice Kantero, “vosotros mandáis”. Lo dicho, un buen anfitrión. A Muerdo (álter ego de Paskual Kantero) se le intuye más tranquilo sobre un escenario que durante una entrevista. Respuesta tras respuesta juguetea con su anillo, al que le da constantemente vueltas, como si con cada vuelta fuera a encontrar nuevas palabras para completar su frase. Y ese anillo es sólo una de las muchas alhajas que podemos ver repartidas por todo su cuerpo. Le mires donde le mires encuentras algo: desde collares a pendientes, pasando por pulseras. Con Muerdo resulta también difícil esquivar la mirada porque la mantiene fija en ti, tanto cuando escucha las preguntas como cuando las responde. Ni siquiera el cigarro que sostiene entre sus dedos durante toda la conversación lo distrae. Una conversación de algo más de media hora en la que Paskual Kantero deja una cosa bien clara: quiere volver a morder conciencias, y lo quiere hacer otra vez con una flor apretada bien fuerte entre sus dientes.

– En 2011 se edita ‘Flores entre el acero’, un año después de que ganaras el certamen Creajoven de Murcia en el apartado de cantautor. Es tu disco debut, y lo editas alejado de grandes discográficas. Lo grabas con el sello madrileño SurClub, ¿lo haces así porque ninguna discográfica de renombre te da la oportunidad de editar el disco, o es una decisión personal?

Fue una decisión propia. Grabamos el disco, teníamos muchas ganas de sacarlo y no nos entretuvimos ni perdimos tiempo en buscar ninguna distribuidora ni ninguna discográfica. Aparte, también, es porque creo en la autogestión. Para este primer disco no hubo ningún trámite de buscar sello o discográfica. Lo grabamos, había que sacarlo, y todo lo gestionamos entre la gente que en aquel momento tenía alrededor y yo mismo.

Y ese primer disco cuenta, además, con un padrino de excepción: Luis Eduardo Aute, un peso pesado en la canción de autor, que interpreta contigo a dúo ‘Prefiero amor’. ¿Cómo se hace posible esa colaboración?

Entablé relación con Aute en Cartagena, en 2010, durante un homenaje organizado por el colectivo el Diván, que es un colectivo de escritores de la ciudad portuaria. Este colectivo decidió grabar un disco de homenaje a Aute en el que varios cantantes murcianos versionábamos temas suyos. En ese momento yo versiono ‘Prefiero amar’ junto a Jorge Mora, que me grabó los teclados y las guitarras, y a Aute le gustó bastante la versión. Durante la presentación del libro disco nos conocimos y a raíz de ahí entablamos contacto por correo electrónico y empezamos a trabar nuestra amistad. Unos meses después fue la grabación de ‘Flores entre el acero’, entonces yo le propuse grabar ese tema para el disco y él accedió, y lo hicimos en Madrid. Fue una conexión, una sintonía, mi propuesta de hacer el tema y su generosidad de querer grabarlo.

– Ese trabajo incluye el tema ‘Lo bueno’, del que la agrupación Acción Poética Murcia extrae la frase “Regala de ti lo bueno” para pintarla sobre una pared. Es el único murciano al que el colectivo le ha dedicado, hasta ahora, un trocito de mural. Imagino que muy contento por el detalle.

Es una manera más de perdurar, ¿no?. Al fin y al cabo esa es la aspiración oculta de todo artista: perdurar. Estoy muy agradecido a Acción Poética Murcia. Fue un día muy divertido y feliz. Ver algo que has escrito tú, impreso en una vía pública, y que lo pueda leer mucha gente se agradece. También, claro, con la intención de que de algún modo pueda servir para animar el día a quien pase por ahí y lo lea.

–  Cualquiera que escuche ‘Flores entre el acero’ podrá sentir que es un trabajo con visos optimistas, un canto a la esperanza pero con los pies firmes en la tierra, siendo ante todo realista. Ahí está el tema ‘La insurrección’, donde llamas a la gente a que se movilice, que no se quede en casa. Pero, ¿que no se queden en casa ante qué? ¿Por qué hay motivos para la insurrección?

‘Flores entre el acero’ es una imagen muy visual. La flor para mí representa la iniciativa de autogestión, el amor, todo lo que crece en lugares inhóspitos y en un ambiente hostil, y aún así crece, se enraíza y da frutos. Y ese es el espíritu que encierra todo el disco. Un disco que además contiene ese tema, ‘La insurrección’, que habla de una realidad social que todos estamos viviendo. Hice esa canción a raíz de estar involucrado en movimientos sociales. Expresa, simplemente, mi experiencia, la experiencia personal de poner en práctica iniciativas auto gestionadas y ver que es posible que florezcan, que germinen y que den frutos. Expresa eso. También es una llamada a la insurrección, sí, pero siempre desde el amor.

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– La canción de autor es quizá el terreno mejor abonado para esa canción protesta, pero ¿cuál es la evolución que, en tu opinión, han vivido los cantautores y todo el género musical desde Luis Eduardo Aute o Javier Krahe hasta ahora?

La canción de autor, en su nacimiento, se caracterizaba por una clara reivindicación social, por una recuperación de la poesía. Son músicos que cantan a poetas que nunca se habían interpretado en España, como Antonio Machado, Miguel Hernández o Federico García Lorca. Y se caracteriza también, de alguna manera, por una falta de virtuosismo musical. El cambio, o la gran diferencia entre aquella canción de autor y la que escuchamos ahora es que quienes cantan en la actualidad sí tienen una preparación musical. De ahí que ahora se iguale el nivel de importancia y atención que se presta tanto al texto del propio tema como a la música que le acompaña. Se ha dado una evidente mejora musical y encontramos una gran variedad estilística y temática. También escapando así de los clichés y los estereotipos que otros quieren imponer.

– A pesar de estar al margen de los circuitos comerciales tradicionales de la música, no paras. En España, has girado por varias regiones: en Libertad 8, en Madrid, ya eres casi un parroquiano. Y en Murcia, pocos sitios te quedarán por pisar si es que te queda alguno. Y fuera, has estado en México e incluso en Cuba invitado por el Instituto de la Música. Pero, ¿cómo se consigue ser y estar tan activo sin moverte, como decía, dentro de esos circuitos comerciales? ¿Las redes sociales y, sobre todo, Facebook tiene algo que ver en todo esto?

Esta posibilidad de poder viajar, mostrar mis canciones y trabajar en diferentes sitios sin tener ese apoyo industrial, es síntoma de que hay otro tipo de apoyo. Y es el apoyo de la gente que te sigue a través de Facebook. Se trata de gente que siempre tiene una capacidad de actuación en su entorno y de gente que te conoce y a la que tu música le resuena y tiene la posibilidad de aportarte algo en ese sentido. Ya sea un concierto en un determinado espacio, un viaje o alguna experiencia de este tipo. Lo que de algún modo se demuestra así es precisamente eso: que se puede trabajar al margen de la industria, tal y como la conocemos, y que existe una red (nunca mejor dicho) que te puede soportar y darte cobertura dentro de la autogestión. Iniciativas hechas por las personas para las personas. Las redes sociales son imprescindibles para mí. Si mañana cerrase Facebook no sé cómo lo haríamos, seguro que encontraríamos la manera de sobrevivir, pero hoy por hoy es una herramienta indispensable.

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–  Y una de tus próximas citas es el 31 de mayo, en la asociación La Azotea de Murcia. Allí estarás junto al poeta y cineasta Ignacio Martín Lerma cerrando el ciclo de poesía y música ‘Mursiya poética’, organizado por el Colectivo Iletrados. ¿Cuándo escribes las letras de tus canciones lo haces pensando de algún  modo en la métrica o la técnica con que se escribe un poema?

Escribo poesía desde los 14 años. De hecho, antes de tocar la guitarra ya escribía. Hice mis pinitos desde niño en el mundo poético y llegué a ganar dos premios literarios con algunos de mis poemas. Pero un día llegó la guitarra y focalicé mis energías en la poesía musicada. Considero que lo que hago es poesía, independientemente de la calificación estética que otra gente le quiera dar. Creo que es poesía musicada, y procuro también utilizar versos de otra gente en mis canciones, por eso cada vez que tengo oportunidad de musicar a un poeta lo hago, porque me gusta la  poesía. Así surgió, por ejemplo, la colaboración con Ignacio Martín Lerma.

– Para octubre de este año está prevista la salida de tu próximo disco, ‘Tocando tierra’. En el disco vuelve a haber colaboraciones de músicos conocidos como Lichis (ex de La Cabra Mecánica) o Pedro Guerra. También la de Perotá Chingó o tu querida Amparo Sánchez. ¿Otra vez bien rodeado y bien cubierta la espalda?

Sí. Y no ha sido algo premeditado. Ha surgido así, no contaba con que hubiera cuatro colaboraciones en el disco, como las hay, incluso alguna que se ha quedado fuera, pero ha sido así. Me parece interesante porque aunque no es el primer álbum, sí es el primero que esperamos que tenga ya una gran difusión. Y siempre es interesante contar con gente experta como ellos. Las redes sociales son también muy útiles en eso, en permitirte enlazar a unos artistas con otros. Además, esas grabaciones van a estar siempre ahí, y eso es un lujo. Son grandes artistas que han hecho con mucho mimo las canciones y para mí es un auténtico placer que pueda ser así.

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– El disco está ya grabado, y en su fase de preproducción, esperando los fondos necesarios para que pueda ser una realidad tangible. Ahora mismo, de hecho, habéis iniciado una campaña de crowfunding (micro mecenazgo) en el portal Verkami para conseguir los fondos necesarios para editarlo. ¿La solución económica para el pequeño y mediano artista pasa por esta forma de financiación que siempre ha existido pero que ahora, con Internet, tiene mayor popularidad?  

Creo que es una ayuda. En mi caso, he pedido seis mil euros que no llegan para cubrir los gastos de grabación del disco. Pero es una ayuda, y es interesante para poder hacerlo, y además hacerlo con independencia. Es una manera muy interesante también de hacer una pre promoción del disco y de implicar a la gente que te escucha y que realmente está dispuesta a ser partícipe de eso. También es una forma de concederles ciertas ventajas a quien colabore, porque, por ejemplo, el micro mecenas que ayude con su aportación va a tener el disco quince días antes de que salga a la venta en el resto de lugares. Es interesante para el artista, por la independencia que proporciona, y para el consumidor, que así adquiere ciertas ventajas.

–  ¿Y si falla ese plan?

(Sonríe) ¿Si no sale lo del crowfunding? Sea como sea el disco va a estar en la calle el próximo mes de octubre. Encontraremos la manera de hacerlo posible.

    Y una vez que ya he guardado la grabadora y empezamos a charlar otra vez sin la tensión de la entrevista, Muerdo me suelta como primicia que ese nuevo trabajo lo presentará en Murcia el próximo 10 de noviembre, en el teatro Circo. Se asegura, con un hablar pausado, de que lo he apuntado bien en mi cuaderno. Esa, me digo a mí mismo, es otra de esas fechas que habrá  que marcar en rojo en la agenda de 2013. Antes de despedirnos le comento (en un inusual tono madrero) que tiene que engordar un poco, que anda algo más flacucho que la última vez que lo vi durante otra entrevista en 2011. “No creas”, me dice, “he cogido algún kilo últimamente.”

–** Fotografías de Pablo Pintado.

–** Galería fotográfica en Facebook.

Más info:

‘Tocando tierra’ en Verkami.

Muerdo en Facebook.

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