El hombre es un lobo para el hombre

–  Supongo que no debe ser fácil matar así – le interpeló el aprendiz.

–  Lo cierto es que no. A veces pienso si no me estaré ganando a pulso el infierno – contestó, con sorna, con una frase hecha.

–  Todas las profesiones tienen un mínimo código ético – aseguró el pupilo.

–  Todas, menos la nuestra – replicó el asesino a sueldo.

–  Y sus familias, ¿nunca te has preguntado qué sienten cuando se enteran, cuándo les informan de todo?- preguntó intrigado el aprendiz.

–  Ni siquiera me lo planteo, no tengo tiempo para todo eso – respondió con rotundidad su nuevo jefe.

–  Deberíamos ser entonces más precisos, intentar provocar menos dolor – se atrevió a recomendar su aprendiz.

–  Quizá tengas algo de razón. Si te parece, desde hoy, evitaremos hablar de “al menos” o “alrededor de” en todas las noticias en las que haya víctimas mortales – resolvió, convencido, su editor de informativos.

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