El papel del periodista audiovisual en las noticias de violencia de género

   La violencia de género es, por desgracia, una de las lacras a las que tenemos que hacer frente como sociedad en pleno siglo XXI. Y es evidente que ese combate que estamos librando desde hace años debe tener varios frentes abiertos. Es decir, contra esta violencia (o, casi mejor dicho, contras estos violentos) hay que luchar sin descanso desde todas las áreas: política, social, mediática, policial, institucional, educacional, etcétera. Detener de una vez por todas el puño en alto de aquel hombre que golpea a su mujer debe ser por tanto tarea de todos, una iniciativa en la que coparticipen todos los actores sociales, incluidos claro los propios periodistas. Porque la intervención de esa figura –la del periodista- podría ser quizá una de las claves para hacer frente a esta complicada empresa. El colectivo periodístico al completo en todos sus niveles (desde el editor al redactor) debe sumarse a esta causa. La conciencia del problema, dice la socióloga Inés Alberdi, y “el mayor conocimiento del fenómeno de la violencia contra las mujeres son enormemente importantes en estos colectivos profesionales porque son ellos los que pueden advertir los casos y evitar que la violencia llegue a niveles más graves” (1). Así pues, sobre los hombros del periodista (bien de prensa, radiofónico o audiovisual) recae gran parte del peso de la responsabilidad social, pero más aún en  estos casos, el comunicador debe ser especialmente sensible, especialmente cauteloso con aquellas informaciones referidas a la violencia de género. Siendo conscientes, en todo momento, del poder de influencia que atesoran. Porque los medios, y sobre todo la televisión, debieran convertirse en la lupa que vigile a los agresores y el altavoz que brinde su oportunidad a las víctimas. Los medios y los profesionales que en ellos trabajan deben permanecer vigilantes para facilitar el apoyo que merece quien sufre la violencia machista.

   Una tarea muy complicada a la que, sin embargo, el periodista audiovisual debe enfrentarse en la mayoría de casos sin disponer de las herramientas necesarias. Lo es al menos si entendemos estas herramientas, por ejemplo, como haber asistido a cursos concretos de especialización impartidos en los propios medios o fuera de ellos por asociaciones específicas en la materia. También, y sobre todo, si entendemos estas herramientas como un manual, libro de estilo, guía de recomendaciones o código deontológico especializado en violencia de género, y del que echar mano casi como gesto innato con cada nueva información que se deba abordar. De los que tengo constancia (grandes cadenas generalistas públicas y privadas, y televisiones autonómicas), solamente Radio Televisión Española (RTVE) cuenta con un manual específico de actuación sobre información y violencia de género, y en el que se recogen una serie de consejos (tanto lingüísticos como audiovisuales) que los periodistas debieran aplicar durante la redacción de noticias referidas a la violencia contra la mujer. Se trata del documento ‘Mujer, violencia y medios de comunicación’. Dicho texto contempla consejos, por citar alguno, como el de poner el rótulo con el teléfono 016 de ayuda a las mujeres maltratadas. Un manual que, sin lugar a dudas, se convierte automáticamente en una referencia absoluta y del que pueden echar mano redactores, cámaras o productores para consultar determinados extremos. Un texto, creo, que debiera existir a su modo en todas las redacciones periodísticas del país y cuya consulta debe ser imprescindible por dos motivos: hacer partícipes a todos los redactores audiovisuales de la importancia de este aspecto, y para que ese documento de referencia se intente cumplir siempre a rajatabla, con el objeto de garantizar la calidad y el absoluto respeto hacia unas informaciones especialmente delicadas.

   Parto de la base de que informar de manera seria y completa sobre estos hechos puede llegar a suponer en cierto modo una reducción del número de casos que se registran en nuestro país. Es decir, supondría de esta manera lo que se conoce como un efecto “copycat”, pero en este caso y aunque no sea parte del término, en sentido inverso, esto es, como un elemento positivo de disuasión (2).  Eso es al menos lo que se pone de relevancia en las conclusiones del estudio elaborado por la Universidad de Alicante, que demuestra que cuando los periodistas audiovisuales informan sobre medidas punitivas hacia el maltratador se produce, efectivamente, una disminución en el número de casos. Un estudio en el que además se exige a los profesionales mayor esfuerzo por intentar no caer en el sensacionalismo al que siempre parecen atadas este tipo de informaciones (3).

   Así pues, es apreciable en este sentido una falta de implicación por parte de los medios televisivos españoles a la hora de adoptar manuales específicos que rijan las pautas éticas y deontológicas de las informaciones de violencia de género. Creo más que conveniente que en cada una de esas redacciones que a diario se desmantelan, debiera existir un manual o guía de consulta en la que aparezcan determinadas recomendaciones o consejos sobre cómo abordar este tipo de informaciones que, por desgracia, se repiten con cierta frecuencia.

   Las empresas de comunicación deben implicarse y aplicarse en esta tarea decisiva. Porque el papel de los medios, y por ende el de los periodistas, es vital para fomentar el crecimiento y desarrollo de las sociedades democráticas; y porque su contribución en la ayuda para vencer ese problema enquistado de la violencia de género es casi tan importante como la de los propios responsables públicos que tengan la competencia al respecto.

FUENTES:

– (1) ALBERDI, Inés. “Cómo reconocer y cómo erradicar la violencia contra las mujeres”. En: Violencia: tolerancia cero. Programa de prevención de la obra social ‘La Caixa’, 2005, pp. 9-87.

– (2) The Copycat effect.

– (3) VIVES, Carmen; TORRUBIANO DOMÍNGUEZ, José; ÁLVAREZ DARDET, Carlos. “The effect of television news items on intimate partner violence murders”. The European Journal of Public Health Advance Access published. 2009.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “El papel del periodista audiovisual en las noticias de violencia de género

  1. Hola,
    Me ha parecido muy interesante tu artículo. Comparto tu reflexión acerca de la responsabilidad que todos tenemos. Si tenemos en cuanta que en los menores de 25 la cultura es eminentemente audiovisual y es en este grupo donde mayor aumento de casos de violencia de género se estan produciendo urge un libro blando, o de estilo o protocolo…whatever. No se pueden tolerar conductas que son eminentemente violentas contra la mujer, como aquellas, que se pueden ver en muchos programas de televisión y que se aceptan incluso por otras mujeres en los que las mujeres son objetos y sólo tienen valor si son deseadas por el macho alfa. Las que aceptan los celos y la propiedad como amor y las que aceptan los gritos e imposiciones como formas “apasionadas”.
    Un saludo

  2. Muchas gracias por tu análisis. A mí me parece que también, pero es complicado porque eso necesita de una mínima inversión (de tiempo y de dinero) por parte de los medios. Y mucho me temo que la mayoría no están dispuestos a ello. Gracias de nuevo por tu comentario!

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