Archivo mensual: mayo 2013

Muerdo: “Se puede trabajar al margen de la industria”

    Paskual Kantero (Molina de Segura, 1988) es un buen anfitrión. Nos recibe en su casa de la Ribera de Molina y, casi sin haber entrado por la puerta, ya nos está ofreciendo un té, una cerveza o un vaso de agua. Pero, esta vez, seremos abstemios. Le pedimos, eso sí, una buena ubicación en la terraza en la que vamos a hacer la entrevista para que el fotógrafo no tenga contraluz. “No hay problema”, nos dice Kantero, “vosotros mandáis”. Lo dicho, un buen anfitrión. A Muerdo (álter ego de Paskual Kantero) se le intuye más tranquilo sobre un escenario que durante una entrevista. Respuesta tras respuesta juguetea con su anillo, al que le da constantemente vueltas, como si con cada vuelta fuera a encontrar nuevas palabras para completar su frase. Y ese anillo es sólo una de las muchas alhajas que podemos ver repartidas por todo su cuerpo. Le mires donde le mires encuentras algo: desde collares a pendientes, pasando por pulseras. Con Muerdo resulta también difícil esquivar la mirada porque la mantiene fija en ti, tanto cuando escucha las preguntas como cuando las responde. Ni siquiera el cigarro que sostiene entre sus dedos durante toda la conversación lo distrae. Una conversación de algo más de media hora en la que Paskual Kantero deja una cosa bien clara: quiere volver a morder conciencias, y lo quiere hacer otra vez con una flor apretada bien fuerte entre sus dientes.

– En 2011 se edita ‘Flores entre el acero’, un año después de que ganaras el certamen Creajoven de Murcia en el apartado de cantautor. Es tu disco debut, y lo editas alejado de grandes discográficas. Lo grabas con el sello madrileño SurClub, ¿lo haces así porque ninguna discográfica de renombre te da la oportunidad de editar el disco, o es una decisión personal?

Fue una decisión propia. Grabamos el disco, teníamos muchas ganas de sacarlo y no nos entretuvimos ni perdimos tiempo en buscar ninguna distribuidora ni ninguna discográfica. Aparte, también, es porque creo en la autogestión. Para este primer disco no hubo ningún trámite de buscar sello o discográfica. Lo grabamos, había que sacarlo, y todo lo gestionamos entre la gente que en aquel momento tenía alrededor y yo mismo.

Y ese primer disco cuenta, además, con un padrino de excepción: Luis Eduardo Aute, un peso pesado en la canción de autor, que interpreta contigo a dúo ‘Prefiero amor’. ¿Cómo se hace posible esa colaboración?

Entablé relación con Aute en Cartagena, en 2010, durante un homenaje organizado por el colectivo el Diván, que es un colectivo de escritores de la ciudad portuaria. Este colectivo decidió grabar un disco de homenaje a Aute en el que varios cantantes murcianos versionábamos temas suyos. En ese momento yo versiono ‘Prefiero amar’ junto a Jorge Mora, que me grabó los teclados y las guitarras, y a Aute le gustó bastante la versión. Durante la presentación del libro disco nos conocimos y a raíz de ahí entablamos contacto por correo electrónico y empezamos a trabar nuestra amistad. Unos meses después fue la grabación de ‘Flores entre el acero’, entonces yo le propuse grabar ese tema para el disco y él accedió, y lo hicimos en Madrid. Fue una conexión, una sintonía, mi propuesta de hacer el tema y su generosidad de querer grabarlo.

– Ese trabajo incluye el tema ‘Lo bueno’, del que la agrupación Acción Poética Murcia extrae la frase “Regala de ti lo bueno” para pintarla sobre una pared. Es el único murciano al que el colectivo le ha dedicado, hasta ahora, un trocito de mural. Imagino que muy contento por el detalle.

Es una manera más de perdurar, ¿no?. Al fin y al cabo esa es la aspiración oculta de todo artista: perdurar. Estoy muy agradecido a Acción Poética Murcia. Fue un día muy divertido y feliz. Ver algo que has escrito tú, impreso en una vía pública, y que lo pueda leer mucha gente se agradece. También, claro, con la intención de que de algún modo pueda servir para animar el día a quien pase por ahí y lo lea.

–  Cualquiera que escuche ‘Flores entre el acero’ podrá sentir que es un trabajo con visos optimistas, un canto a la esperanza pero con los pies firmes en la tierra, siendo ante todo realista. Ahí está el tema ‘La insurrección’, donde llamas a la gente a que se movilice, que no se quede en casa. Pero, ¿que no se queden en casa ante qué? ¿Por qué hay motivos para la insurrección?

‘Flores entre el acero’ es una imagen muy visual. La flor para mí representa la iniciativa de autogestión, el amor, todo lo que crece en lugares inhóspitos y en un ambiente hostil, y aún así crece, se enraíza y da frutos. Y ese es el espíritu que encierra todo el disco. Un disco que además contiene ese tema, ‘La insurrección’, que habla de una realidad social que todos estamos viviendo. Hice esa canción a raíz de estar involucrado en movimientos sociales. Expresa, simplemente, mi experiencia, la experiencia personal de poner en práctica iniciativas auto gestionadas y ver que es posible que florezcan, que germinen y que den frutos. Expresa eso. También es una llamada a la insurrección, sí, pero siempre desde el amor.

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– La canción de autor es quizá el terreno mejor abonado para esa canción protesta, pero ¿cuál es la evolución que, en tu opinión, han vivido los cantautores y todo el género musical desde Luis Eduardo Aute o Javier Krahe hasta ahora?

La canción de autor, en su nacimiento, se caracterizaba por una clara reivindicación social, por una recuperación de la poesía. Son músicos que cantan a poetas que nunca se habían interpretado en España, como Antonio Machado, Miguel Hernández o Federico García Lorca. Y se caracteriza también, de alguna manera, por una falta de virtuosismo musical. El cambio, o la gran diferencia entre aquella canción de autor y la que escuchamos ahora es que quienes cantan en la actualidad sí tienen una preparación musical. De ahí que ahora se iguale el nivel de importancia y atención que se presta tanto al texto del propio tema como a la música que le acompaña. Se ha dado una evidente mejora musical y encontramos una gran variedad estilística y temática. También escapando así de los clichés y los estereotipos que otros quieren imponer.

– A pesar de estar al margen de los circuitos comerciales tradicionales de la música, no paras. En España, has girado por varias regiones: en Libertad 8, en Madrid, ya eres casi un parroquiano. Y en Murcia, pocos sitios te quedarán por pisar si es que te queda alguno. Y fuera, has estado en México e incluso en Cuba invitado por el Instituto de la Música. Pero, ¿cómo se consigue ser y estar tan activo sin moverte, como decía, dentro de esos circuitos comerciales? ¿Las redes sociales y, sobre todo, Facebook tiene algo que ver en todo esto?

Esta posibilidad de poder viajar, mostrar mis canciones y trabajar en diferentes sitios sin tener ese apoyo industrial, es síntoma de que hay otro tipo de apoyo. Y es el apoyo de la gente que te sigue a través de Facebook. Se trata de gente que siempre tiene una capacidad de actuación en su entorno y de gente que te conoce y a la que tu música le resuena y tiene la posibilidad de aportarte algo en ese sentido. Ya sea un concierto en un determinado espacio, un viaje o alguna experiencia de este tipo. Lo que de algún modo se demuestra así es precisamente eso: que se puede trabajar al margen de la industria, tal y como la conocemos, y que existe una red (nunca mejor dicho) que te puede soportar y darte cobertura dentro de la autogestión. Iniciativas hechas por las personas para las personas. Las redes sociales son imprescindibles para mí. Si mañana cerrase Facebook no sé cómo lo haríamos, seguro que encontraríamos la manera de sobrevivir, pero hoy por hoy es una herramienta indispensable.

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–  Y una de tus próximas citas es el 31 de mayo, en la asociación La Azotea de Murcia. Allí estarás junto al poeta y cineasta Ignacio Martín Lerma cerrando el ciclo de poesía y música ‘Mursiya poética’, organizado por el Colectivo Iletrados. ¿Cuándo escribes las letras de tus canciones lo haces pensando de algún  modo en la métrica o la técnica con que se escribe un poema?

Escribo poesía desde los 14 años. De hecho, antes de tocar la guitarra ya escribía. Hice mis pinitos desde niño en el mundo poético y llegué a ganar dos premios literarios con algunos de mis poemas. Pero un día llegó la guitarra y focalicé mis energías en la poesía musicada. Considero que lo que hago es poesía, independientemente de la calificación estética que otra gente le quiera dar. Creo que es poesía musicada, y procuro también utilizar versos de otra gente en mis canciones, por eso cada vez que tengo oportunidad de musicar a un poeta lo hago, porque me gusta la  poesía. Así surgió, por ejemplo, la colaboración con Ignacio Martín Lerma.

– Para octubre de este año está prevista la salida de tu próximo disco, ‘Tocando tierra’. En el disco vuelve a haber colaboraciones de músicos conocidos como Lichis (ex de La Cabra Mecánica) o Pedro Guerra. También la de Perotá Chingó o tu querida Amparo Sánchez. ¿Otra vez bien rodeado y bien cubierta la espalda?

Sí. Y no ha sido algo premeditado. Ha surgido así, no contaba con que hubiera cuatro colaboraciones en el disco, como las hay, incluso alguna que se ha quedado fuera, pero ha sido así. Me parece interesante porque aunque no es el primer álbum, sí es el primero que esperamos que tenga ya una gran difusión. Y siempre es interesante contar con gente experta como ellos. Las redes sociales son también muy útiles en eso, en permitirte enlazar a unos artistas con otros. Además, esas grabaciones van a estar siempre ahí, y eso es un lujo. Son grandes artistas que han hecho con mucho mimo las canciones y para mí es un auténtico placer que pueda ser así.

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– El disco está ya grabado, y en su fase de preproducción, esperando los fondos necesarios para que pueda ser una realidad tangible. Ahora mismo, de hecho, habéis iniciado una campaña de crowfunding (micro mecenazgo) en el portal Verkami para conseguir los fondos necesarios para editarlo. ¿La solución económica para el pequeño y mediano artista pasa por esta forma de financiación que siempre ha existido pero que ahora, con Internet, tiene mayor popularidad?  

Creo que es una ayuda. En mi caso, he pedido seis mil euros que no llegan para cubrir los gastos de grabación del disco. Pero es una ayuda, y es interesante para poder hacerlo, y además hacerlo con independencia. Es una manera muy interesante también de hacer una pre promoción del disco y de implicar a la gente que te escucha y que realmente está dispuesta a ser partícipe de eso. También es una forma de concederles ciertas ventajas a quien colabore, porque, por ejemplo, el micro mecenas que ayude con su aportación va a tener el disco quince días antes de que salga a la venta en el resto de lugares. Es interesante para el artista, por la independencia que proporciona, y para el consumidor, que así adquiere ciertas ventajas.

–  ¿Y si falla ese plan?

(Sonríe) ¿Si no sale lo del crowfunding? Sea como sea el disco va a estar en la calle el próximo mes de octubre. Encontraremos la manera de hacerlo posible.

    Y una vez que ya he guardado la grabadora y empezamos a charlar otra vez sin la tensión de la entrevista, Muerdo me suelta como primicia que ese nuevo trabajo lo presentará en Murcia el próximo 10 de noviembre, en el teatro Circo. Se asegura, con un hablar pausado, de que lo he apuntado bien en mi cuaderno. Esa, me digo a mí mismo, es otra de esas fechas que habrá  que marcar en rojo en la agenda de 2013. Antes de despedirnos le comento (en un inusual tono madrero) que tiene que engordar un poco, que anda algo más flacucho que la última vez que lo vi durante otra entrevista en 2011. “No creas”, me dice, “he cogido algún kilo últimamente.”

–** Fotografías de Pablo Pintado.

–** Galería fotográfica en Facebook.

Más info:

‘Tocando tierra’ en Verkami.

Muerdo en Facebook.

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Sin poesía no hay ciudad

   Una ciudad la construyen y definen quienes la habitan, quienes celebran y salvaguardan sus tradiciones, sus fiestas de guardar, los que hacen de sus espacios públicos (y privados) un punto de encuentro habitual, aquellos que disfrutan y sufren con su equipo de fútbol. También la poesía ayuda a crear esa identidad ciudadana, actuando como el cordón umbilical que alimenta nuestras rutinas urbanas. Eso es al menos lo que piensan desde Acción Poética Murcia. La “agrupación espontánea y enamorada” -como ellos mismos se definen- es, en sí, la franquicia cultural y regional de un movimiento global, el de Acción Poética, que arrancó hace 15 años cuando el escritor mexicano Armando Alanís decidió salir a pintar algunas paredes de Monterrey (México) con sus versos. Su idea no tardó en ser imitada, y hoy el movimiento cuenta con miles de seguidores repartidos por todo el globo, especialmente, Latinoamérica.

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Acción Poética Murcia nació justo cuando otros vaticinaban el fin del mundo: el 21 de diciembre de 2012. Y si anecdótica es esa fecha aún lo es más la de su primera pintada, 10 días después, el 31 de diciembre. Ese fue el día elegido para iniciar su andadura pintando en una de las paredes del espacio cultural Los Pájaros Ateneo Huertano el verso que mejor define el ADN de la agrupación: “Sin poesía no hay ciudad”. Y es precisamente en Los Pájaros donde nos citamos con ellos para charlar tranquilamente durante más de una hora. Hablamos con César Cerón, Luz Calero, Thaïs Matas, Santiago Martínez y Celes Abellón. A la cita vienen cinco, pero son varios más los que integran esta agrupación singular. Una agrupación que debe su nacimiento a las redes sociales Twitter y Facebook. Sin ellas, nos dicen, no habrían conocido el movimiento Acción Poética.  De hecho, es a través de una página abierta en Facebook como se organizan ahora, y en ella cuentan ya con más de 2.000 segudiores. Su estructura y su funcionamiento son sencillos: cuando tienen fecha y lugar para una pintada convocan a sus seguidores a través de un evento en esa red social. Y quien quiera puede apuntarse porque el acto es totalmente abierto. Nunca deciden de antemano el verso que van a escribir. De hecho, la frase la escogerá el dueño de la pared o alguno de los que acudan al evento. La idea, nos dice Thaïs Matas, es concebir la pintada como una herramienta “para crear belleza, para crear motivos que den que pensar a quienes la leen”, incluir la poesía en nuestras rutinas ciudadanas.

DSC_0985RsmY las pintadas, no crean, tienen su miga: Acción Poética Murcia, nos explica César Cerón, cuenta con una tipografía propia y exclusiva diseñada por una de sus integrantes, que ahora se encuentra trabajando en Finlandia. Cada letra para componer el verso se inscribe con pintura al agua (no plástica) sobre la pared con una plantilla, y lo curioso es que esa plantilla está hecha de radiografías desechadas y recicladas. Así, nos cuenta, suelen pintar esas letras con radiografías de cerebros o próstatas, lo que no deja de otorgar al asunto un trasfondo aún más metafórico, como si aprovechando esa excusa de la pintada se inscribiera sobre el mural muerto algo de vida y humanidad. La agrupación se autogestiona y cualquier motivo vale para ahorrar costes.

Consignas de Acción Poética Murcia:

–       Sólo se pinta con permiso del dueño de la pared.

–       No se aceptan temas políticos ni religiosos.

–       Las frases deben lanzar un mensaje optimista.

–       Los versos pueden ser de cualquier poeta o escritor, siempre que cumplan la tercera consigna.

   Por el momento, han pintado diez frases en diez muros de la Región. Desde las Torres de Cotillas al colegio público Virgen de Guadalupe, pasando por una pared de una pequeña empresa situada en la zona de las calderas (muy cerca de la estación de tren de El Carmen). Y es quizá esta última la que mayor trascendencia social ha tenido. Lo es, al menos, si consideramos que el locutor Constantino Romero apenas tres semanas antes de su muerte retwitteaba una imagen en la que se podía ver una de las pintadas de Acción Poética Murcia. En concreto, un verso que reza así: “Tengo un alma y está cargada.” 1.435 perfiles  retwitearon esa misma imagen, y otros 435 perfiles más la marcaron en favoritos. Precisamente ese verso está al lado de otra frase extraída de una canción del músico Paskual Kantero (Muerdo): “Regala de ti lo bueno”. Él es, de momento, el único murciano al que Acción Poética Murcia le ha rendido su particular homenaje en forma de pintada para la eternidad. Aunque a buen seguro no será el último.

DSC_1009RsmDe hecho este próximo domingo, 26 de mayo, la agrupación poética tiene una pintada programada en la calle Cánovas del Castillo. Será a partir de las siete de la tarde. Si se animan, ya saben, aún hay más de una pared inmaculada esperando a ser pintada con un verso que, tal vez, pueda ser alguno de los que usted recita, cada noche, en la soledad de su almohada. Será todavía más bonito si lo comparte con su ciudad.

— **Fotografías de Pablo Pintado.

–**Galería fotográfica en Facebook.

Agradecimientos:

Los Pájaros Ateneo Huertano

Acción Poética Murcia

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Wake Up!

Wake up!

You can’t remember where it was.

Had this dream stopped?

‘The celebration of the lizard’ (J. Morrison)

   Las tres últimas mañanas había amanecido igual: empapado en sudor, las palmas de las manos enrojecidas y el corazón acelerado. Su boca y su nariz estaban tan resecas que, nada más despertar, le costaba respirar sin sentir el dolor propio de quien tiene una grieta en alguno de los orificios naturales que hay repartidos por su cuerpo. Trató de recordar sus sueños para analizarlos. Quizá una pesadilla, por capítulos, y dividida en tres días sucesivos estaba detrás de esa sintomatología. Pero por mucho que lo intentaba no conseguía acordarse de nada. Su subconsciente estaba limpio, o al menos ese era el resultado que ofrecía su análisis interior. Se sentía totalmente descansado porque dormía del tirón, sin interrupción alguna, y eso era lo que más le extrañaba de todo.

Lo comentó con su mujer durante el desayuno, y tampoco ella alcanzó  a darle explicación alguna. Esa misma mañana, asustado, acudió a su médico de cabecera. El doctor, sin embargo, no pudo ofrecerle más que un diagnóstico contemporáneo y ajustado a las rutinas propias de un comercial de ropa de moda: estrés. Pero él estaba convencido de que el estrés no era la razón: las cosas en el trabajo marchaban maravillosamente bien, de hecho el último ascenso a jefe de equipo comercial le había supuesto un aumento de sueldo considerable, y con ese plus de dinero había podido comprarse aquel todo terreno de alta gama soñado desde siempre. Con Sofía, además, todo iba sobre ruedas y su embarazo los había colmado de felicidad a ambos. El pequeño Berto, que en un mes estaría ya haciéndoles compañía, tendría de todo. No iban a escatimar en compras para él. La habitación del bebé estaba decorada de acuerdo a lo que había dispuesto el interiorista, y toda la ropa para sus primeros meses de vida estaba ya comprada. Tanto él como Sofía eran felices. Lo eran, al menos, al modo en que se entiende la felicidad en el mundo occidental del siglo XXI. Por eso –estaba seguro- el análisis de su médico de cabecera había sido erróneo. Algo fallaba, aunque ni él ni nadie habían conseguido averiguarlo aún.

Decidió darse de plazo una noche más antes de acudir a un médico especialista. Quizá un psiquiatra o un psicoanalista pudieran ofrecerle respuestas –pensó para sí-. Al día siguiente, si los síntomas se repetían, iría a ver a alguno de ellos.

Como hacía cada noche después de cenar rápidamente en la cocina y darse una ducha, se vistió con su pijama de verano. Era una prenda sencilla y de tela muy fina, que había comprado a un precio módico en una gran superficie comercial apenas tres días antes. Pantalón corto negro y camiseta blanca en la que se podía ver un dibujo de una tostadora (con sus tostadas) y leer una leyenda sobreimpresa en inglés: Wake up!. Después de tres días poniéndosela, decidió cortar la etiqueta que llevaba cosida la camiseta y que le rozaba en el costado. Tras ver durante un rato largo la televisión (Sofía y él siempre daban una primera cabezada en el sofá), se fue a la cama con su mujer. Se acostó ladeado mirando a Sofía, como de costumbre. No se imaginaba que aquel iba a ser su último sueño. De saberlo, le habría dicho a su esposa aquellas palabras que (repetidas noche tras noche) parecían ser suficientes para disculpar cualquier pecado y reconciliarse así con el mundo: te quiero, cariño. Pero no, aquella noche se durmió sin mencionarlas.

Aquella noche se durmió, sí, se durmió para siempre. Por supuesto, fue Sofía quien encontró el cuerpo rígido y tendido sobre la cama de su marido. Las manos coloradas y (extrañamente) aún muy calientes, la boca y la nariz secas y con algunas grietas en las que se podían ver restos de sangre seca, el pijama mojado. Sobre la mesita de noche, la etiqueta cortada de la camiseta del pijama. Fue en ella donde Sofía leyó: made in Bangladesh.

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